CANTO I

En mitad el camino de la vida
  me hallé en el camino de una selva oscura
  después de dar mi senda por perdida.
¡Ay, cuánto el descubrir es cosa dura
  esta selva salvaje, áspera y fuerte
  que en el alma renueva la amargura!:
Amargura y pavor que es casi muerte;
  mas, para hablar del bien allí encontrado,
  diré de lo demás que vi por suerte.
No se como enté allí, tal era el grado
  de sopor que traíame inconsciente
  cuando hube el buen camino abandonado.


CANTO III

Por mí se llega a la ciudad doliente,
  por mí se llega a llanto duradero,
  por mí se llega a la perdida gente.
Me hizo mi alto hacedor por justiciero:
  el divino poder me dió semblamza,
  la suma ciencia y el amor primero.
Nada hay creado que en edad me alcanza,
  no siendo eterno y eterna duro.
  ¡perded cuantos entreis toda esperanza!